jueves, 3 de noviembre de 2011

PAULO COELHO

Paulo Coelho nació el 24 de agosto en 1947 en una pequeña familia de clase media alta y de fuerte influencia católica, en Río de Janeiro.  Su estilo es sencillo, cargado de espiritualidad y narrando vivencias propias. 
Sus lanzamientos editoriales se cuentan como éxitos de ventas en todo el mundo, ya que su obra se ha traducido a numerosos idiomas. Ha obtenido numerosos premios y es miembro de la Academia Brasileña de las Letras.
(Estas palabras son de gran ayuda, para personas que siguen esclavos de un pasado o un recuerdo. wuv)

CERRANDO CAPÍTULOS
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando…
¿Terminó con su trabajo?,       ¿Se acabó la relación?,  
¿Ya no vive más en esa casa?,         ¿Debe irse de viaje?,         
 ¿La amistad se acabó?               ¿Ya no eres un niño?   Perdió un ser querido?
Puede pasarse algún tiempo de su presente "repasando" los “porqués”, rebobinando el casette para tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste sería infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.   
       
Ni siquiera preguntándonos por qué.  Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
 No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos,  ni empleados de empresas inexistentes,  ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar pertenencias, cambiar de casa, tirar documentos, vender o regalar tus libros.                                                       
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse.
En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente! 
El pasado ya pasó.
No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted.
Suelte el resentimiento, encender "su televisor personal" para darle y darle vueltas al asunto lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para seguir adelante, nunca para atrás.                                               
Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", “por si acaso”, nunca podrá desprenderse, ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron.
¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.
Dígase a usted mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en esa sintonía, en ese espacio, en esos hábitos, en esos conceptos, en ese oficio.                                                                         Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es por salud esencial, por amor a usted mismo; desprender lo que ya no está en su vida.
Recuerde que nada ni nadie es indispensable.  Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque:  cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, le repito, !nada ni nadie nos es indispensable!  Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Por eso... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.
Hay tantas palabras para expresar esa salud esencial. Y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con confianza.

 ¡Esa es la vida!

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